Que llegará cuando sea cerrada la boca de los fariseos y de los saduceos (Mateo 22,34); los saduceos llevan la imagen de la incredulidad y de la falta de esperanza (Mateo 22,23); los fariseos llevan la imagen de la malignidad, de la hipocresía y de la vanagloria (Mateo 23,2-7).
Según está escrito: "Nadie se atrevió a interrogar a Jesús a partir de ese momento" (Mateo 22,46).
Esto es un símbolo para nosotros mismos, pues si el espíritu ve que no está dominado por nada, está preparado para la inmortalidad y juntando sus sentidos los hace un solo cuerpo (1 Corintios 12.12ss) y los alimenta, recibiendo ellos de él sin distinción.

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