Porque has puesto al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación.
No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.
Pues Él dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.
Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.
Este pasaje proviene del Salmo 91 de la Biblia, un texto profundamente consolador y lleno de promesas de protección divina.
Habla de la seguridad que tiene quien pone su confianza en Dios, describiendo cómo el Señor cuida y libra de peligros a quienes lo aman y reconocen su nombre.
Es un recordatorio de la fidelidad de Dios y de cómo sus ángeles están al servicio de quienes buscan refugio en Él. Además, exalta el poder de la fe frente a cualquier amenaza o adversidad. Es una fuente de fortaleza espiritual para muchas personas en tiempos de prueba.

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