Mateo 25:35-40 LBLA
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí». Entonces los justos le responderán, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?». Respondiendo el Rey, les dirá: «En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis».
Reflexión:
Este pasaje resalta que el amor por Dios se manifiesta en cómo tratamos a los demás, especialmente a los más necesitados. Jesús identifica sus necesidades con las de "sus hermanos más pequeños", sugiriendo que servir a los demás es servir a Él. Es un llamado a la caridad y a la empatía hacia quienes están en situaciones difíciles.
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