Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.
Este mensaje está en el contexto del Sermón del Monte (Mateo 5-7), en el que Jesús ofrece una serie de enseñanzas éticas y espirituales sobre cómo vivir según los valores del reino de Dios. Al decir "Pidan, busquen y llamen", Jesús enfatiza tres acciones activas que representan una disposición y un esfuerzo en la búsqueda de la relación con Dios. Veamos cada acción con más detalle:
Pedir: La invitación a "pedir" subraya la importancia de la oración y de expresar a Dios nuestras necesidades y deseos con confianza. Al pedir, reconocemos nuestra dependencia de Dios, como hijos que acuden a un padre para recibir su ayuda. Este acto fortalece nuestra fe y humildad.
Buscar: "Buscar" implica una búsqueda activa, un esfuerzo por encontrar la verdad, la guía y la sabiduría divina. Esto se refiere a la necesidad de buscar a Dios y su voluntad en nuestra vida, comprometiéndonos a entender y aplicar sus enseñanzas.
Llamar: Llamar a la puerta, esperando que se nos abra, simboliza el deseo de entrar en una comunión más profunda con Dios. Esta acción representa el deseo de ir más allá de lo superficial y obtener una experiencia personal y directa de la presencia divina.
En conjunto, estas acciones transmiten la idea de una relación activa con Dios, en la que cada paso que damos es respondido por Él. Esto no significa que siempre recibiremos exactamente lo que pedimos o en el momento que deseamos, sino que Dios responde de acuerdo con lo que es verdaderamente mejor para nosotros y en su tiempo perfecto.
Jesús continúa con una comparación sobre cómo los padres humanos, que son imperfectos, desean dar buenas cosas a sus hijos. Entonces, si los padres en la tierra quieren lo mejor para sus hijos, cuánto más Dios, quien es un Padre perfecto, querrá dar a sus hijos lo que realmente necesitan y lo que les beneficia. Esta comparación resalta el amor y la generosidad de Dios hacia aquellos que se acercan a Él con humildad y sinceridad.
Este versículo nos anima, por lo tanto, a vivir en confianza, a persistir en la fe, y a no rendirnos en nuestra búsqueda espiritual, porque Dios siempre está dispuesto a escuchar y a responder de maneras que puedan acercarnos más a Él y a nuestro propósito espiritual.

0 Comentarios